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Black Sabbath
Sabbath, bloody sabbath
1.Sabbath Bloody Sabbath (5:35)
2.A National Acrobat (6:20)
3.Fluff (4:10)
4.Sabbra Cadabra (5:55)
5.Killing Yourself to Live (5:35)
6.Who are You? (4:10)
8.Looking for Today (5:00)
9.Spiral Architect

Mientras Black Sabbath escandalizaban a medio planeta de mentes puritanas con su filosofía pseudo – satánica, el grupo crecía musicalmente a pasos agigantados. Y es que trabajos anteriores -especialmente los tres primeros- tienen en el sonido oscuro y directo su mejor arma, pero a pesar del impacto producido la banda no se quedó allí. En este disco recogieron algunos de los mejores ejemplos de la música que se hacía en su tiempo dentro del mundo del Rock.

Dominado por el sonido Hard, el disco explora campos como el Rock Progresivo o la psicodelia, sin dejar de lado los toques pseudo – hippies y el inevitable regustillo de Blues Rock pesado en el que se fundamentaba buena parte de su esencia, al fin y al cabo de ahí viene que su posterior -y ya entonces emergente- Heavy Metal más clásico (en el sentido ochentero) sea característicamente lento o a medio tiempo. Y es un disco insultantemente bien trabajado. Tony Iommi parecía querer emular al entonces recién descubierto Mike Oldfield, y se atrevía con todo tipo de instrumentos; el resto de la banda también le secundaba en ese sentido, siendo este plástico un trabajo multiinstrumental en el que no se rehúsa de la utilización de sintetizadores e incluso orquestaciones. La propia banda se embarcó en la nada fácil tarea de la producción, con un resultado enormemente satisfactorio. En fin, todo era trabajo, elaboración y pomposidad. En el fondo, era la tendencia de aquellos años, y Black Sabbath no iban a ser menos.

El tema homónimo del vinilo, “Sabbath Bloody Sabbath”, es un auténtico bombazo, una canción estelar. Es el mejor ejemplo en el disco de esa especie de anticipo de lo que en pocos años sería el Heavy Metal, y que Black Sabbath sacaron no se sabe de qué chistera. Un tema aplastante, dominado por el medio tiempo y por las guitarras pesadas y apabullantes en los riffs, con una melodía sencilla pero inteligente, muy efectiva, con cierto aire épico... Heavy Metal...

Con “National Acrobat” entramos en un campo más cercano al Hard Rock oscuro y característico de los primeros años de la banda. Sigue habiendo un ramalazo precursor, pero este tema está más cerca del pasado Blues Rock que del futuro Heavy Metal. En cualquier caso, sigue quedando claro que el medio tiempo es la especialidad del grupo. Esto último no impide que la canción deje espacio a un cambio de ritmo en las partes finales, y que por cierto tiene una melodía más optimista que el resto, gracias a los acordes mayores; en fin, lo dicho, este es un disco de contrastes.

Y hablando de contrastes, entramos en un tema instrumental de sonido acústico y ritmo muy relajado, además de melódicamente sutil, “Fluff”, más propio de un disco de los que entonces empezaba a editar Mike Oldfield que de uno de Black Sabbath. Un legado o heredero de “Laguna Sunrise”, al que no llega a superar, pero que resulta perfectamente adecuado para dar más valor a este álbum. El bajista Geezer y Tony Iommi se bastan para construirlo instrumentalmente, siendo el segundo el que pone el multiinstrumentismo.

Cerrando brillantemente la cara A del viejo vinilo nos encontramos con una joya llamada “Sabba Cadabra”, un tema no sólo impresionante para la escucha y el deleite, sino que además resulta perfecto como completo muestrario de diferentes y variadas ideas musicales. La canción empieza como un cañero y efectivo tema de Hard Rock de ritmo dinámico, y así lo podemos disfrutar durante sus dos primeras estrofas y sus respectivos estribillos. Pero luego un cambio de ritmo nos introduce en otra atmósfera, en otro mundo; un ambiente surrealista pero al mismo tiempo agradable queda dibujado por efectivos toques progresivos, con un resultado magistral. Y a ello ayuda la inestimable colaboración del excelente y prolífico teclista Rick Wackeman, entonces miembro fijo de los míticos y distinguidos Yes (otros que también disfrutaban entonces de su época dorada); los pianos y sintetizadores aportados por este omnipresente maestro de las teclas hicieron aún más grande a este extravagante tema; una colaboración histórica, aunque Wackeman ha participado en cientos de discos de diferentes tipos de músicos.

Y si la cara A se cerraba magistralmente, la cara B se abría aún mejor, con uno de esos temas que si el mundo fuera más justo ocuparían mejores puestos de popularidad en la historia de Black Sabbath, “Killing Yourself To Live”. Aquí también hay de todo, diferentes ritmos y atmósferas, Hard Rock, guiños futuristas metaleros, etc. Tras el sobrio y acertado riff inicial, repetido cuatro veces, entramos en el alucinante ritmo que acompaña a las estrofas, marcado de forma muy atractiva y sobrecogedora por la genial instrumentación, en la que destaca el sonido líquido y de nuevo los teclados. Tras dos estrofas y sus estribillos, primer cambio de ritmo, con ligera deceleración; juegos vocales de Ozzy, emulado simultáneamente por las guitarras en un efecto muy atractivo y característico de la época; solos que suenan de fondo y con ecos, como perdiéndose en un espacio vacío. Poco después, vuelta a la velocidad, y ahora los solos viajan del altavoz izquierdo al derecho, y del derecho de nuevo al izquierdo. Y final súbito, con las guitarras volviéndose locas en su último suspiro.

El tema más extravagante del disco era “Who Are You”, en el que los sintetizadores aportan más sensación paranoica, si cabe, al ya de por sí oscuro y psicodélico estilo del tema. No es precisamente un tema brillante, de hecho sería claramente el peor del disco, de no ser por la genial parte instrumental central, de sonido sinfónico y apoteósico. En cualquier caso, más versatilidad todavía para el completo álbum.

El tema más hippie del disco se llamaba “Looking For Today”, tanto en la filosofía de su letra (resumida en el título) como en el estilo musical. Estrofas hard rockeras y puentes acústicos en los que suena una flauta tocada por Tony Iommi, pero todo el tema dominado por el dinamismo y por las melodía optimista de acordes mayores.

Y llegamos al final del disco, a los últimos surcos del viejo vinilo, muy bien aprovechados por la canción “Spiral Architect”. Y efectivamente, el sonido optimista ha acabado imponiéndose al oscuro. Este último tema aprovecha bases moderadamente rockeras en lo instrumental, pero que tiran más hacia lo acústico, e incluso se dejan acompañar por una brillante orquestación sinfónica; rítmicamente es intencionada y acertadamente inestable, porque amenaza constantemente con el dinamismo pero se queda en el medio tiempo e incluso en partes más relajadas; y melódicamente, lo dicho, optimismo, aunque mezclado por momentos con cierto surrealismo. En definitiva, un tema envolvente y que deja muy buen sabor de boca al final del álbum.

Un disco diferente pero necesario en el momento como casi todo lo que hizo la banda en sus primeras épcoas, pero sin el cual el Heavy Metal sería otra cosa. Lástima que a partir de aquí empezaría la cuesta abajo de esta primera formación de la banda. De obligatoria escucha.

 

 

 
     

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