Tras su salida de Black Sabbath debido, sobre todo, a sus
confrontaciones con Tony Iommi, el elfo de la voz de oro se embarca en
1983 en su proyecto en solitario, dando de pleno en la diana con su primer
plástico: "Holy Diver".
Para dar
forma a su nueva aventura recluta a dos ex -compañeros, el bajista Jimmy
Bain (con el que coincidió en Rainbow) y el batería Vinny Appice (otro
tránsfugo de los Sabbath), pero sin lugar a dudas, el descubrimiento de
este disco es el guitarrista irlándes Vivian Campbell (ex - Sweet Savage y
posteriormente en Def Leppard) que da rienda suelta a todo su talento y
técnica en los nueve cortes del disco. De Ronnie James Dio poco hay que
decir, sencillamente magistral.
Vuelve a
dar una lección mostrando todos los matices de su voz, esta vez de una
manera más heavy y agresiva que en su etapa con los Sabbath. El álbum es
una demostración de Heavy Metal en su más pura esencia. Se abre con el
potentísimo " Stand Up And Shout" (ideal para un concierto) y le sigue uno
de los temas estrella, "Holy Diver" (con su ya clásico riff que rememora
al "Heaven & Hell").
Más
tarde nos encontramos con temazos como "Caught In The Middle",
"Don`t Talk To Strangers", con ese aire místico del principio
a lo Rainbow, "Invisible" (con un delirante solo de Campbell),
el enormemente pegadizo y clásico "Rainbow In The Dark"
o el que cierra el disco, "Shame On The Night" en una onda
totalmente Sabbath. En resumen, un estandarte del Heavy Metal
de los 80 que tuvo una brillante continuación con el siguiente
"The Last In Line", también recomendadísimo.
A
pesar de la repetición de sus propios esquemas que lo caracterizó
después de las primeras obras de los 80 ha seguido lanzando
trabajos brillantes que todavía lo sustentan como uno de los
más grandes del género. "Holy Diver", como la obra maestra
de su carrera en solitario, debe ser entonces un deber para
cualquier amante del Heavy Metal.