1986
fue el punto culminante de la carrera de Metallica por razones
tan dispares como la consolidación musical de su primer
estilo, la apertura el mercado europeo y la trágica
desaparición del inolvidable Cliff Burton. Vendrían
después momentos de mayor gloria comercial y reconocimientos
de público, pero "Master Of Puppets" ha quedado
atrás como una de las grandes joyas del Metal, a la
altura de los más grandes y por encima de la mayoría
de sus contemporaneos, aún cuando en el mismo año
se disfrutaba también de trabajos básicos para
su género como "Reign In Blood" o "Peace
Sells". Y es que Metallica marcó su propio sonido,
y el track-list de "Master Of Puppets" se hizo único
e irrepetible.
Desde
primeras -y únicas- notas de guitarra acústica para la fenomenal introducción
de aire épico que se remarca con la entrada de la distorsión y la
batería de Ullrich, y que se rompen definitivamente cuando tras ésta
entra un veloz y rítmico riff de guitarra que ya no baja el ritmo
hasta el final. De esta manera arranca y así, "Battery" es tema más
agresivo y thrash de un disco que lo es, y mucho.
"Master of puppets" arranca tras ésta con un riff de guitarra largo
y rítmico que marca los acordes más conocidos del género y se ve reforzado
tras un primer momento con la entrada del resto de instrumentos. Riff-estrofa-puente-estibillo,
de nuevo esto, solo, variación y vuelta a empezar para este colosal
tema y la mayoría de los que la banda hizo en esta etapa. A destacar
el coreado estribillo, con ese "Master!" que resonaba con aire agresivo
una y otra vez, y la polémica que despertó por la relación del supuesto
amo del que habla la canción con la adicción a las drogas.
"The thing that should not be" supone una parada en la velocidad,
y es el primer medio tiempo, éste de aire oscuro. Colosal en directo,
en esta edición de estudio es seguramente uno de los que se hacen
más largos -en un disco donde dominan los temas de 9 minutos...
Las notas baladeras que inician "Welcome home" recuerdan -sin ser
quizá tan afortunadas en la melodía- al "Fade to black" de su "Ride
the lightning" anterior, y vuelven a la misma estructura que esta
con la alternancia de éstas con un estribillo de más fuerza, hasta
la irrupción definitiva de la distorsión del rápido final. Uno de
los grandes y más recordados temas del disco.
El recuerdo de "Ride the lightning" persigue también el orden de los
temas-y su composición, a pesar de la mayor instrumentación y solidez
de éste- y tras el más relajado vuelve la descarga con la agresiva
"Disposable heroes". Mucha velocidad para el tema más fuerte -iniciado
de nuevo con un riff brutal-, y otro de los pocos que podían hacerse
largos con las repetidas escuchas.
"Lepper messiah" vuelve al medio tiempo y marca un
ritmo "headbanger" remarcado por agresivos coros acabados en los trashers
gritos de "Lie!" con la voz rota y aguda que caracterizava a Hetfield
en aquella época.
Tras esto y para que no falte nada en el disco, llega el tema
instrumental, y si en "Ride" cuidaron la composición con aquel
"The call of Ktulu" repiten aún con mayor cuidado -algo raro
en el disco y esta época de la banda, donde el feeling agresivo
estaba por encima de todo- con este "Orion". Colosales riffs
a medio tiempo que recuerdan una potente marcha militar y
una parte central pausada en la que Burton deleita con su
buen hacer al bajo. Lástima que sería la última vez que pudo
hacerlo, ya que fallecía durante la gran gira europea del
disco, la primera en que la banda pisó tierras ibéricas,
en accidente de tráfico con el propio autocar de la banda.
Dejando de lado el trágico suceso y volviendo al disco se llega al
último tema, que de nuevo deja de lado todo tipo de cuidados para
poner el riff más veloz desde "Battery" y reventar la descarga con
un tema directo y sin mayores complicaciones.
Puro thrash.