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Redoble de batería y empieza uno de los discos más brutales que ha
dado el género. El heavy metal clásico de Judas pasado por el filtro de la
nueva época, a velocidad thrash. Un nuevo estilo que han intentado imitar
con mayor o menor fortuna montones de bandas de los 90 hasta
ahora. "Painkiller" es un tema complejo con una sucesión de riffs
brutales y veloces, solos, dobles solos y voces estridentes.
Impresionante.
La épica "Hell patrol" le sigue recogiendo el
testigo de la potencia, ahora en forma de duro medio tiempo con un
afortunado riff que se pega a la primera y al que rematan los agudos de
Halford en el estribillo. Y más agudos en el inicio del siguiente tema,
"All guns blazing", respondidos después por las guitarras en uno de los
temas más directos y contundentes -y quizá más sencillo- del
disco.
Pero el tema más rápido del disco es "Metal meltdown", en la
antesala del doom, rescata la velocidad y la brutalidad del primer tema en
los solos vertiginosos y las voz de cuchillas, aún sin llegar al nivel de
éste.
Más velocidad en "Leather rebel" con un primer riff
colosal y un inspirado estribillo en el que los agudos de Halford quedan
en el aire y en la memoria del que lo escucha de por siempre. Renovados en
el sonido pero con el espiritu clásico de toda la vida, este tema es una
gran muestra del resultado: Rebelde de cuero. Los principios están muy
claros, y son los que ellos mismos marcaron años atrás.
"Between
the hammer and the anvil" y "Nightcrawler" son dos de los puntos más altos
del disco, con gran sonido, buenas melodías y grandes riffs de metal
clásico de la mano de las guitarras gemelas de Tipton y Downing. Bonito
riff principal el de la primera, y grandiosa -y muy heavy- parte central
de la segunda.
Después de tanta potencia, el momento más relajado
lo pone un medio tiempo oscuro y rockero de melodía algo más accesible: "A
touch of evil". Fue el segundo single del disco después de "Painkiller".
Además ha pasado a ser imprescindible en los repertorios de
directo.
Y para cerrar el disco, la más clásica, la que guarda más
relación con los trabajos anteriores, aunque con el sonido y la producción
más potente del actual. "One shot at glory" es un tema grandioso, de
estribillo contagioso y con una de las mejores partes centrales de
guitarra que escribieron jamás. Tipton y Downing vuelven a lucirse con más
melodías afortunadas y su sobrado talento. Y, como no, también Halford.
Una lástima que fuera el útlimo disco con esta formación. Y suerte de la
reunión del 2004.
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