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Considerados la mejor banda de rock de la historia pero lejos ya
de sus años de mayor popularidad, a principios de los 90's la
banda superó el bache que supuso la década anterior y que en
ocasiones la deshizo -nunca oficialmente-, hasta que en 1994
firmaron con Virgin Records un jugoso contrato por varios discos,
lo que demostraba que había Stones para rato. En contrapartida,
Bill Wyman hizo aquello que tanto promulgó y nadie le creyó,
abandonar a los Rolling Stones -el único que se ha atrevido
a hacer algo así-. En cualquier caso, el grupo supo prescindir
de él.
Entrando en el disco, decir que mucho se ha hablado al respecto de
los discos de los Stones desde el lejano Some Girls (1978),
bastante mal, por cierto, a excepción de Tattoo You. El caso
es que, pese a lo difíciles que son las comparaciones, es posible
decir que Voodoo Lounge es de lo mejor que podían grabar en
estudio los Stones tras tantísimos años. Más que digno. La primera
cara tiene un cierto aire al sonido de Tattoo You, con un primer
single -"Love Is Strong"- que suena bien, en el que Mick vuelve
a tocar la armónica, con un aire fresco. Pero si un tema es
de recordar de este disco, es "You Got Me Rocking", una canción
excelente, setentera y con vocación de clásico -de hecho, a
partir de aquí se ha venido utilizando en las giras-.
A la altura de su leyenda, sólo por este corte merece la pena
el disco.
Como viene siendo costumbre en los últimos discos, Keith tiene un
tema para su lucimiento, en este caso una balada de aires folk
que borda con su voz cazallosa de viejo rockero. Tras un par
de cancioncillas insulsas, cierra una balada comercial, pero
bonita, "Out Of Tears". La irregularidad del trabajo -grandes
temas junto a otros de relleno- no desluce el disco en parte
gracias a la producción de Don Was.
En la cara B se sueltan algo más a unas ciertas dosis de experimentación,
por ejemplo en los vientos y la chulesca forma de cantar de
Mick en "Brand New Car".
"Sweethearts Together" es otra de las grandes y le sigue "Suck On
The Jugular", una canción de base funky vacilona y bastante
enganchosa. Es probable que ahí se acabe lo mejor del disco,
que cierra con otros temas algo más flojos, incluida
otra canción cantada por Keith, salvable, pero nada que vaya
a destacar dentro de la discografía de los Stones.
En definitiva, la mitad del disco está se muestra considerablemente
bien, en ocasiones muy bien, recordando viejas épocas, pareciendo
el resto parece olbidable. Pero se demostró que seguían en forma,
más si se tiene en cuenta que a ellos se les exige muchísimo,
y Voodoo Lounge no decepciona en absoluto.
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