Un doble
directo siempre ha servido para dejar claro que una banda está
definitivamente consolidada. Y en el caso de la banda de Halford bastó con
un disco para conseguirlo. Grabado en Chile durante la gira de la banda,
en la que presentaron "Resurrection" (2000) y compartieron fechas con Iron
Maiden, rescata temas de diferentes momentos de la larga carrera del
cantante británico, a parte de los del exitoso disco con el que se
presentaba la formación que lleva su nombre.
De
nuevo en la fama -tras las fallidas experiencias con Fight
o el combo industrial Two- por haber vuelto al estilo que
le hizo grande con los legendarios Judas Priest, ofrecen un
directo potente y de gran sonido.
El
primer CD empieza con dos de los mejores temas de "Resurrection", la
rápida canción del título -que abre fuego con velocidad y los esperados
agudos de Rob- y la potente "Made in hell".
Buen inicio con dos temas
directos y sin complicaciones, interpretados -como todo el disco- con
fidelidad a los temas originales.
Los
siguientes suponen quizá los momentos menos esperados y quizá
por ello merece la pena escucharlos para rescatar temas perdidos,
perteneciendo a las etapas menos conocidas del apodado Dios
del Metal. Aún así lo mejor está aún por llegar.
"Stained class" abre la larga
lista de temas de Judas Priest, coreada por el público como si ya
estuviera esperándolo. "Jawbreaker" y "Running wild" -originales en
"Defenders of the faith"(1984) y "Killing machine" (1979)- completan el
primer set-Judas poniendo de nuevo potencia en su versión más clásica. No
hay que dejar de banda que temas como estos dos son los más marcan el
estilo de "Halford" como banda en su primer disco.
El medio
tiempo "Slow down" y "The one you love to hate" -con colaboración de Bruce
Dickinson- vuelven a "Resurrection", y de nuevo domina hasta el final con
otros como la rápida "Sad wings of destiny" (tema que recoje el título del
gran disco de Judas del 76, pero que más tiene que ver -como todos los de
"Resurrection" con el estilo de "Painkiller", con algo más de
accesibilidad en los estribillos...) o la última "Silent screams" -que
pierde el ámbiente oscuro de la versión original con la voz de Halford
doblada en agudos y graves pero sigue diendo un fenomenal y melancólico
tema.
En el
segundo CD -de largo el mejor- dominan los clásicos de Judas y por
momentos recupera la magia de los viejos conciertos de éstos, como si de
un directo de la época del "Screaming for vengenace" se tratara. No en
vano, y tras la intro con la nueva "Cyberworld", se suceden "The Hellion",
"Electric eye" y "Riding on the wind". Con un sonido claro que recuerda al
"Unleashed" (Judas, 1979) y un Halford que sigue derrochando voz como en
sus mejores tiempos, una lista de clásicos así el trabajo llega a sus
mejores momentos.
"Genocide" -con un colosal final añadido a su versión
de estudio- y "Beyond the realms of death" enloquecen a la multitud y
sirven para que la banda al completo se luzca, y para ir cerrando -como
no- una dosis de acero británico.
"Metal
gods" suena colosal, mejor que en ninguna grabación de Judas Priest, y los
riffs de "Breaking the law" terminan por volver loco al personal.
Como
si de un concierto de los viejos Judas se tratara, "Tyrant" cierra el
repertorio. Sólo falta la Harley entrando al escenario y tomaríamos a la
nueva banda de Halford por Tipton, Downing y compañía.
Impresionante.
La
grabación se completa con tres temas de estudio incluidos
a modo de bonus, recuperados a medias de composiciones de
Halford. "Screaming in the dark" -en la linea "Ressurection"
pero en general menos inspirado-, "Heart of a lion" -colosal
medio tiempo de metal clásico- y la lenta "Prisioner of your
eyes".
Los últimos gritos de Halford en esta última, llenos de desgarrador
sentimieno, dejan en el aire el final del disco. Gran trabajo.